miércoles, 11 de diciembre de 2024

Manual de desencanto para una vida digna 3.


 Manual de desencanto para una vida digna 3.


Por: Javier Orlando Muñoz Bastidas.


      Precepto: 

     No hay una verdad que sea absoluta. Todo lo que existe es un arduo y riguroso proceso de creación. Verdad es creación, y creación es verdad. 


     El problema de la verdad es complejo, porque no existe nada que sea verdad de forma absoluta, y porque todos los individuos tienen necesidad de una verdad o de asumir algo como verdadero. 

     El problema de la verdad es incluso más problemático que el problema de la existencia de Dios, porque con respecto a Dios es suficiente con que el individuo crea en su existencia, mientras que con la verdad no basta con creer que algo es verdadero. Se necesita algo más. 

     ¿Qué está en juego en aquello que se considera o se asume como verdadero? La posibilidad de la existencia misma del individuo, es decir: para que el individuo pueda afirmar su existencia, necesita asumir algo como verdadero, de lo contrario podría colapsar. Si los individuos no tuvieran la capacidad y posibilidad de denominar a algo como verdadero, se derrumbarían. 

     Esa es una de las causas de la crisis integral de los individuos contemporáneos: que el horizonte de lo verdadero cada día es más oscuro. ¿Qué quiere decir esto? No que el individuo haya tomado consciencia que no hay nada que sea verdad de una forma absoluta, sino que no hay nada que sea digno de considerarse como verdadero. 

   Pero, ¿por qué decimos que si no hay nada que se pueda asumir como verdadero, el individuo colapsa? Porque la consciencia de la verdad es lo que hace posible la afirmación de la identidad de sí y de lo real. Si un individuo empieza a dudar de su propia identidad y de la realidad misma, terminará por colapsar y sucumbir en el sinsentido. 

     La paradoja es que cuando un individuo o un grupo de individuos asumen algo como una verdad absoluta, se detiene todo proceso de creación y evolución. 

     Entonces: los individuos necesitan asumir algo como verdadero para sostenerse existencialmente, pero es esa misma verdad la que hará que la posibilidad de su evolución integral se anule. 

    ¿Qué hacer? El problema no es la verdad, sino la concepción de lo verdadero que se asume. Si se asume lo verdadero como algo absoluto, definitivo y determinado, entonces esa concepción de la verdad será un obstáculo para la evolución del individuo. Pero si se asume lo verdadero como el estado de posibilidad de creación de lo nuevo y lo diferente, entonces la verdad puede inspirar y hacer posible la evolución de sí y de los otros. 

     De hecho, esa es la concepción auténtica y original del término “verdad”, que en griego se escribe “alétheia”. ¿Qué es alétheia? Es la comprensión y toma de consciencia de aquello que fundamenta y hace posible lo real. 

     Pero, entonces, ¿cuál es el fundamento de lo real? Lo real es la posibilidad de creación absoluta. Lo real no es algo que esté determinado en una forma definitiva, lo real es un estado de determinación. Es decir: lo real es algo que hay que crear y determinar. Pero no en formas definitivas, sino en formas dinámicas. 

     ¿Qué es la verdad? Es la posibilidad infinita de la creación de lo real, en formas nuevas, diferentes y superiores. 

     Esta nueva concepción de la verdad, tiene profundas implicaciones éticas para la existencia del individuo. ¿Por qué? Primero, porque nunca se asumirá una verdad determinada como si fuera una verdad absoluta, toda verdad será asumida como una posibilidad de creación. Segundo, porque se comprenderá que cada individuo crea una forma y un sentido de lo verdadero, según su nivel de consciencia; lo verdadero es un nivel de consciencia de sí y de lo real. Tercero, porque lo verdadero es una consciencia de lo fundamental. Cuarto, porque al comprender a la verdad como una posibilidad de creación, el individuo debe empeñarse en asumir su existencia como un proceso continuo de creación de sentido; entonces el individuo tendrá una verdad, pero será una verdad en evolución. 

     La verdad es necesaria como sustento existencial. Pero se debe comprender y tomar consciencia de la verdad como una posibilidad de creación, para que haga posible la evolución integral de la consciencia del individuo mismo. 

     Todo es un proceso de creación. Hay que crear el sentido de lo real, el sentido del otro y el sentido de sí. 

    Ese es el gran riesgo de la existencia porque podemos colapsar. Pero esa es también la dignidad de todo lo que existe, porque siempre podemos crearnos a nosotros mismos en libertad.

     Todos somos infinitos en potencia.


     ¡Íncipit!




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